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La Galería Lucía Dueñas presenta EL BRILLO Y LA ESPADA de Rodrigo Martín.

Fechas: del 17 de diciembre de 2021 al 4 de febrero de 2022

Web: https://galeria-lucia-duenas.negocio.site/

 

La Galería Lucía Dueñas (Calle Cervantes 22, Oviedo) inaugura el viernes 17 la muestra

El brillo y la espada del pintor asturiano Rodrigo Martín (Langreo, 1986). Esta es la primera exposición individual de Rodrigo Martín en la galería. Una exposición muy esperada, puesto que debido a la pandemia se retrasó casi un año, pero por fin, las obras de Rodrigo cuelgan de las paredes de la galería.

 

El brillo y la espada por Rodrigo Martín

 

Estamos viviendo en un contexto en el que es más necesaria que nunca la geometría. La búsqueda de un orden dentro de todo este exceso de información, de datos, de imágenes o de opiniones. Cuando incluso el silencio no es suficiente, la imagen ejerce el mayor de sus poderes, estableciendo una influencia formal necesaria. Dejando que todo esté en su sitio, en su lugar oportuno, la línea siendo más recta que nunca y la curva dibujando la dirección más suave a la que se puede acceder con la mirada.

 

Inmerso en esta sobreinformación, mi obra y mi proceso creativo sufrió un receso significativo. No encontraba nada que decir y todo lo poco que intentaba decir estaba carente de forma y sentido; no era importante, no era necesario. No encontraba el estímulo necesario que empuja a crear. Por tanto, la serie que se presenta para esta ocasión está articulada desde dos puntos diferentes: Por un lado, las pinturas creadas dentro del periodo de cuarentena con una intención de ruptura respecto a mis anteriores trabajos, y por otro lado la completan una selección de piezas realizadas en 2021 que se relacionan directamente con estas no sólo por su carácter formal sino también por su paleta de colores. Encontraba que todo aquello que había trabajado en el encierro no estaba tan vacío como aparentaba y podía continuarlo, redondeando algunos conceptos y centrando la idea. Uno de los elementos que se repetían y por tanto se destacaron como importantes eran las formas apuntadas, los rombos, la forma de daga.

 

El brillo es consecuencia de la espada y la espada del brillo respectivamente. La forma apuntada como elemento base de todas las composiciones induce a pensar en algo violento o punzante que se articula de diferentes maneras describiendo situaciones, describiendo direcciones, siendo un eje central totémico, desarrollando metáforas o apuntando directamente a una dirección (espectador). En la etapa de encierro no sólo se apaga el impulso creativo, sino que al mismo tiempo mi razón es más crítica con el circuito artístico y todo lo que compone su entramado. Opaco y en muchas ocasiones cruel y sin sentido, me hace verme en la necesidad de rechazarlo o atacarlo. De ahí a la recurrente forma apuntada de la espada, a la cual se agarra el Comendador de Murakami cada vez que tiene algo importante que decir. De ahí su brillo, el destello de algo valioso, delicado, pero al mismo tiempo tajante. A lo mejor en esta ocasión sí deba decir algo.

 

Pero si algo es cambiante respecto a mi obra es el uso del color. Anteriormente el negro tenía un peso muy importante que se ha ido difuminando a medida que toma importancia la forma y su composición en el cuadro. El color en geometría comienza ocupando un espacio que es plano en su origen pero que a base de relacionar tonos puede producir los juegos que llevan a la percepción de volumen. Yo quería indagar un poco más allá de la forma lisa por lo que en alguna ocasión era necesario esconder el color en un degradado que conduce la mirada a través de la obra. Colores primarios y sus variaciones de tono que llevan a un conjunto cromático más vivo que en otras series.

 

El brillo es el punto final, el toque de óleo en el final de la espada. Esta vez, indudablemente, sí que tenía algo que decir.